Beads and trinkets /Espejitos de colores

There is little to celebrate about the confirmation that tourism is now restored to ministerial status. Actually, I’ve always felt that this was not a key issue.

The industry counts on a significant budget from the National Tourism Fund and its development and administration has nothing to do with the status assigned to it, but rather with the expertise, professionalism and competence of its management.

Tourism in Argentina is the fourth source of foreign exchange and the first source of employment. In this way, the country is the largest receiver of international tourists in South America, and the second largest in all of Latin America and the Caribbean, after Mexico.

Apart from its actual position, tourism in Argentina meets all the conditions to continue growing. Our projections show that the approximately 7.5 million tourists who will arrive in 2019 could reach 12 million by the time the new President finishes his current term.

This will bring a very important contribution of foreign currency to the meager coffers of the Central Bank, will imply the multiplication of investments and will boost the generation of jobs at levels that no other sector could achieve. This is music to the ears of any government, especially considering all the challenges lying ahead.

Now, regardless of the ministerial position of the industry, who would think that an industry with the characteristics mentioned could be put in the hands of inexperienced people? Is having some knowledge as a frequent traveler enough to understand the complexity of the industry facing an endless number of strengths and a tremendous weakness that seems to condemn it?

Anyone feels in a position to talk about tourism.

By the way, no one would dare to have an opinion on how to take a man to the moon or how to replace dirty energies with clean ones. These activities, like so many others, need experts, and so does tourism.

So let us forget about celebrating the recovery of ministerial status, let us not take beads and trinkets for precious stones.

Precious stones are provided by those who every day, by their effort, make this industry possible in the country. It is clearly unfair and unfortunate to admit that those improvised people who receive «the prize» in exchange for political compensation come to polish it.

Tourism in Argentina deserves proper treatment as an industry that contributes to the country and delivers value to its inhabitants.

Versión en español

No tenemos mucho por celebrar respecto a la confirmación de que el turismo recupera el rango ministerial. En realidad, siempre he tenido para mí que ese no era un tema central.

El sector tiene un presupuesto importante que proviene del Fondo Nacional de Turismo, cuya generación y administración nada tiene que ver con el rango que le toque, sino de la pericia, profesionalismo e idoneidad con la que se gestione.

El turismo en Argentina es el cuarto generador de divisas y el primer generador de empleo. De esta forma, el país es el máximo receptor de turistas internacionales de Sudamérica, y el segundo de toda Latinoamérica y el Caribe, después de México.

Al margen de lo que ya es, el turismo en Argentina tiene todas las condiciones para continuar creciendo. Nuestras proyecciones permiten avizorar que los cerca de 7,5 millones de turistas que llegarán en 2019, podrían convertirse en 12 millones para cuando el nuevo Presidente finalice su actual mandato. 

Esto conllevará un aporte muy importante de divisas a las exiguas arcas del Banco Central, implicará la multiplicación de las inversiones e impulsará la generación de empleos a niveles como ningún otro sector podría hacerlo. Esto es música para los oídos de cualquier gobernante, mucho más frente a todos los desafíos que tienen por delante.

Ahora bien, al margen del rango que le toque al sector, ¿a quién se le puede ocurrir que una industria con las características mencionadas se pueda poner en manos de gente sin experiencia? ¿Acaso tener algún conocimiento como viajero frecuente es suficiente para entender la complejidad de una industria que tiene frente a sí un sin fin de fortalezas mencionadas y una tremenda debilidad que pareciera condenarla? 

Cualquiera se siente en condiciones de hablar del turismo. 

Por cierto, nadie se atrevería a opinar sobre cómo llevar un hombre a la luna o cómo reemplazar las energías sucias por limpias.  Estas actividades, como tantas otras, necesitan de expertos, el turismo también. 

Olvidémonos entonces de celebrar la recuperación del rango ministerial, no confundamos espejitos de colores con piedras preciosas.

Las piedras preciosas la aportan aquellos que todos los días, con su esfuerzo, hacen posible esta industria en el país. Resulta a todas luces injusto y desafortunado admitir que vengan a sacarle brillo esos improvisados que reciben “el botín” a cambio de una compensación política.

El turismo en Argentina se merece un tratamiento adecuado como industria que aporta al país y entrega valor a sus habitantes.