Turismo en Haití: De Colón al olvido

Un diamante en bruto que podría cambiar la vida de su pueblo.

Algunos podrían animarse a decir que el primer turista que visitó Haití habría sido Cristóbal Colón, cuando el 5 de diciembre de 1492 arribó a La Española, la isla que hoy comparten la República Dominicana y la propia Haití.

Colón no olvidaría más a La Española, fue en esas costas donde encalló su nave, la Santa María con cuyos restos se instaló el Fuerte Navidad.

Los habitantes de esas tierras y sobre todo sus descendientes, tampoco olvidarán aquella fecha, fue el comienzo de la conquista española, aquella que en 1697 por el tratado de paz de Ryswick, dividió a la isla en dos. La parte occidental (futura Haití) quedó en manos de Francia, en tanto la parte oriental (futura República Dominicana) quedó en manos de España.

Pasó mucho tiempo hasta que los dos sectores quedaran conformados como verdaderas naciones. Haití se independizó en 1804 en tanto la República Dominicana, que formaba parte de Haití en esos tiempos, se independiza por primera vez en 1821. Decimos por primera vez dado que las idas y vueltas se sucedieron en un clima de fuerte inestabilidad, el que incluyó una ocupación de los Estados Unidos entre 1916 y 1924.

Un origen común y destinos tan disímiles

Parece increíble, pero con un origen común, éstos dos países que comparten una misma isla de 76.200 km2, la segunda isla más grande del Caribe detrás de Cuba (casi 110.000 km2), tienen un presente tan disímil.

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Haití ocupa el 36% de la superficie y Dominicana el otro 54%.

 

La población actual de Haití es del orden de los 11,3 millones de habitantes, en tanto la de Dominicana es de poco más de 11 millones. Ambas se ubican en 2do. y 3er. lugar en la región del Caribe, por detrás de Cuba que cuenta con alrededor de 11,5 millones de habitantes.

Estos tres países coinciden, al margen de sus grandes diferencias y niveles de población, en tener vastos recursos para la explotación del turismo y en que la naturaleza ha sido realmente generosa con ellos. Es cierto que las inclemencias climáticas y los derroteros sociales y políticos han incidido de manera más o menos importante en cada una de ellas. Principalmente en Haití, la más pobre de las tres y uno de los países más pobres del mundo. Todo el mundo recuerda el devastador terremoto que aquel país sufrió en  enero de 2010. Terremoto que provocó 200.000 muertes y dejó buena parte del país prácticamente en ruinas.

El turismo en los tres más grandes países del Caribe

Olvidándonos de referirnos a su situación social, política y económica, y concentrándonos en sus extensiones y cantidad de población, haremos algunas referencias a los tres grandes de la región: Cuba, Domincana y Haití.

Cuba ha cerrado el 2018 con el arribo de cerca de 4,7 millones de turistas, lo que señala claramente el impacto del cambio de política en USA a partir de la instalación de la administración Trump, lo que ha derivado en una merma muy grande de quienes se habían convertido a partir de la apertura instalada por Obama en el segundo mercado generador de demanda de la “Reina del Caribe”. Situación que pareciera no cambiará, al menos, hasta el término del período Trump.

Dominicana cerró el 2018 con el récord de arribos de 6,6 millones de turistas, convirtiéndolo en el líder de la región.

Haití ocupa el 36% de la superficie y Dominicana el otro 54%.

La población actual de Haití es del orden de los 11,3 millones de habitantes, en tanto la de Dominicana es de poco más de 11 millones. Ambas se ubican en 2do. y 3er. lugar en la región del Caribe, por detrás de Cuba que cuenta con alrededor de 11,5 millones de habitantes.

Estos tres países coinciden, al margen de sus grandes diferencias y niveles de población, en tener vastos recursos para la explotación del turismo y en que la naturaleza ha sido realmente generosa con ellos. Es cierto que las inclemencias climáticas y los derroteros sociales y políticos han incidido de manera más o menos importante en cada una de ellas. Principalmente en Haití, la más pobre de las tres y uno de los países más pobres del mundo. Todo el mundo recuerda el devastador terremoto que aquel país sufrió en  enero de 2010. Terremoto que provocó 200.000 muertes y dejó buena parte del país prácticamente en ruinas.

El turismo en los tres más grandes países del Caribe

Olvidándonos de referirnos a su situación social, política y económica, y concentrándonos en sus extensiones y cantidad de población, haremos algunas referencias a los tres grandes de la región: Cuba, Dominicana y Haití.

Cuba ha cerrado el 2018 con el arribo de cerca de 4,7 millones de turistas, lo que señala claramente el impacto del cambio de política en USA a partir de la instalación de la administración Trump, lo que ha derivado en una merma muy grande de quienes se habían convertido a partir de la apertura instalada por Obama en el segundo mercado generador de demanda de la “Reina del Caribe”. Situación que pareciera no cambiará, al menos, hasta el término del período Trump.

Dominicana cerró el 2018 con el récord de arribos de 6,6 millones de turistas, convirtiéndolo en el líder de la región.

Haití recibe hoy alrededor de 600 mil turistas internacionales por año, casi podría decirse que nada.

Lejos quedaron aquellos años dorados de los 50, cuando se la conocía como la “Perla de las Antillas”. Por aquel entonces, los turistas visitaban la zona costeña de Puerto Príncipe, reconstruida para permitir que los pasajeros de los cruceros caminen desde los muelles hasta las famosas atracciones culturales. La exclusividad atrajo a personajes como Truman Capote y Noel Coward al Hotel Oloffson, una mansión del siglo XIX situada en un exuberante jardín tropical, que incluso fue glorificado en la conocida novela de Graham Greene, “Los Comediantes”.

El breve auge turístico de Haití fue aniquilado por los vaivenes políticos. Sin embargo, el turismo regresó en la década de 1970 y de nuevo Haití se convirtió en un destino turístico de moda atrayendo a unos 150.000 viajeros internacionales por año. Los turistas tomaron a Haití como un nuevo balneario rodeado de cierta pompa y glamour. Al punto que Bill y Hillary Clinton pasaron allí su luna de miel en 1975.

“Vive la différence” fue por aquel entonces, el eslogan oficial para promocionar el turismo hacia el país. La proximidad a los Estados Unidos contirbuyó muchísimo a que Haití pudiera instalarse como un destino turístico en ascenso.

Pero eso es ya parte del pasado, terminó en 1986. República dominicana es quien hoy ha ocupado su lugar.

El potencial turístico de Haití

Al margen del indudable potencial que tienen aún para desarrollar tanto República Dominicana como Cuba, es bueno señalar que, en la insaciable búsqueda de nuevas oportunidades, de nuevos destinos, de nuevas opciones y la posibilidad de encontrar nuevas experiencias, Haití aparece como un destino a tener en cuenta.

Y sin duda sería muy bueno para el inmenso trabajo de recuperación que lleva adelante este país, que el turismo pudiera volver a ser sino ya lo que fue, un nuevo gran destino en el concierto de los grandes jugadores de la región.

Sabemos del potencial que el turismo tiene para el desarrollo de un país, su capacidad de transformación, la capacidad de ayudar a revertir las exclusiones que por diversos motivos han ocurrido durante años de atraso y pobreza. Sin olvidarnos de la capacidad para exaltar el perfil y la imagen de su gente.

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