El Brexit, la industria de Hoteles en Latinoamérica y SAHIC

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LatAm e-News, Julio 11, 2016

El jueves 23 de junio, 6/23, quizás esté llamado a ser una de los nuevos hitos de la vida contemporánea siguiendo, con las características propias de cada uno y sin querer igualarlos en su trascendencia y magnitud, al 9/11, crisis hipotecas subprime (que se hizo evidente con la declaración de la bancarrota de Lehman Brothers el 15/09/08), y por qué no mencionar el 9/29.

Aquel día de 2008, el entonces presidente Bush tuvo claro que los Estados Unidos estaban en pánico con la situación financiera producto del desaguisado provocado por las “hipotecas basura” y en las puertas de una posible gran recesión. Fue entonces que tras arduas negociaciones presentó al Congreso un plan de rescate para sortear la situación. El plan consistía en inyectar 700 mil millones de dólares para la compra de “activos problemáticos relacionados con hipotecas” (las famosas “hipotecas basura”) y sacar de esa manera esos “supuestos” activos de las cuentas de los bancos involucrados hasta que se pudiera superar la situación.

El Congreso americano rechazó de plano dicho plan aquel lunes 29 de septiembre de 2008, lo que provocó una estrepitosa caída de todas las bolsas del mundo. El índice Dow Jones cayó 777 puntos (!!!), la caída más grande de la historia.

Dorothea Lange
Photo: Dorothea Lange

Por un momento se creyó que era el fin, o al menos el inicio de un largo período oscuro que muchos auguraban podría superar el impacto de la Gran Depresión o “crisis del 29”, la cual abarcó la década de 1930 hasta comienzos del 40. Sin duda la crisis más larga en el tiempo y de alcance prácticamente mundial.

En ese marco, el de la crisis de las hipotecas subprime, en el día del rechazo del Congreso al presidente Bush, el día en que todas las inversiones se sintieron aplastadas y la desazón comenzaba a carcomer nuevamente al mundo entero, en ese preciso marco SAHIC hacía su presentación en sociedad.

Ese lunes 29 de septiembre de 2008, en Buenos Aires, con el conocimiento de lo que acababa de ocurrir en Washington, 350 participantes de 16 países se sumergieron en 2 días de encuentros y conversaciones tendientes a conocer las oportunidades de negocios en el mundo de los hoteles y el turismo en Sudamérica.

La apertura de la sesión destinada a tener la visión de los inversores fue presentada por mí con un comentario desafiante acerca de hablar sobre el tema en ese marco ese preciso día.

La realidad dio su respuesta más rápido de lo esperado. Las inversiones se sucedieron en toda la región. Nuevos mercados vieron llegar jugadores y proyectos que fueron soñados por años y de pronto comenzaban a hacerse realidad.

Sólo una punta del iceberg que durante todos estos últimos años la región comenzó a dejar asomar para mostrar no sólo su magnitud sino que, a poco que éste afloraba en la superficie, otros, aparentemente más pequeños, comenzaban a surgir.

SAHIC tuvo su momento más difícil en 2009. La cita estuvo planeada en Río de Janeiro. Los efectos de la subprimes se sintieron en la región principalmente durante aquel 2009, en tanto Brasil comenzaba a experimentar un período de crecimiento muy fuerte que llevó a que su moneda se apreciara como casi ninguna otra en el mundo.

Todo el mundo quería hacer negocios en Brasil y todos supieron lo costoso y difícil que resultaba. SAHIC también, pero allí sesionó y aquí estamos, próximos a la ocasión de su novena edición en Guayaquil el próximo 25, 26 y 27 de septiembre y próximos por supuesto a anunciar la 10º edición de SAHIC South America así como de nuevos proyectos que se encuentran en marcha a partir de la reciente alianza realizada con la reconocida Bench Events, responsable de grandes eventos de inversiones en Europa, África y Medio Oriente y una de las fundadoras del reconocido foro de Berlín, IHIF – International Hotel Investment Forum.

La mayoría de los analistas comienzan a hacernos saber de todo lo que se viene a partir del Brexit del 23 de junio, del impacto que ésta decisión tendrá en la actividad económica-financiera mundial y, en especial, del impacto que tendrá sobre Latinoamérica.

Basta con mencionar el reciente artículo de Andrés Oppenheimer, periodista y escritor argentino residente en EEUU desde hace años, que fuera considerado por la revista Foreign Policy como uno de “los 50 intelectuales latinoamericanos más influyentes”. Su artículo “El Brexit, mala noticia para América Latina” publicado en el Nuevo Herald el pasado 29 de junio no hace más que mencionar lo que, la mayoría de los analistas en casi todo el mundo anuncian desde el día siguiente de terminada la votación donde los británicos definieran su salida de la Unión Europea. Al margen de hacer referencia, entre otras, a las implicancias que el Brexit tendrá sobre las inversiones en la región, sostiene que el principal impacto y el más peligroso sería el político, refiriéndose al peligro que demagogos proteccionistas y antiglobalización encuentren tierra fértil para tratar de imponer sus ideas en contra del libre comercio.

Con todo respeto por Oppenheimer, creo que estar basado en el hemisferio norte, con todo el impacto del “primer mundo” y de los principales países emergentes, aún cuando una gran preocupación por Latinoamérica quizás no permita ver bien este bosque y reconocer las distintas especias arbóreas que lo componen.

Al contrario de los Estados Unidos y las principales economías europeas, Latinoamérica conoce mucho de demagogias, populismos y yerbas de similar especie. Sus supuestos “ciclos de bonanza” bajo esos regímenes son hartos conocidos por estas tierras. Han sido claramente padecidos por las ciudadanos latinoamericanos, especialmente por lo que menos tienen en el marco de “veranitos prometedores” que ilusionaban con fiestas interminables que finalmente hubo que pagar en tanto las arcas no declaradas de los líderes que impulsaron esas gestas salvadoras crecieron de manera exponencial.

Latinoamérica está en un proceso de transformación, no sufre de guerras sangrientas, ni de enfrentamientos religiosos o étnicos incomprensibles. Tiene muchas cuestiones por solucionar, pero en rasgos generales no hay lugar para Brexits. El proceso que está comenzando a recorrer en algunos casos, mientras en otros se profundiza, es exactamente el contrario.

Latinoamérica es fundamentalmente una tierra de oportunidades que, como nunca, se abre al mundo ofreciendo lo que es y sobre todo, lo que va a ser.

Latinoamérica lamenta la decisión del Brexit. Diría que, como pocos, puede comprender la crisis que conduce a que los líderes que llevan adelante su bandera no estén ahora dispuestos a hacerse responsables de lo que han conseguido, hacer más pobre a su país y sobre todo a su gente, en aras de una fiesta que alguien finalmente, más pronto que tarde, tendrá que pagar, los mismos ciudadanos que hoy dicen liberar del oprobio de la globalización que rechazaron al decidir apartarse de la UE.

Latinoamérica desea lo mejor al Reino Unido, a los países que lo componen y principalmente a su gente.

Con los cuidados del caso, con las enseñanzas de los errores cometidos, Latinoamérica se abre como fuente de oportunidades en un proceso de crecimiento que tiene como líderes a países que vienen demostrando que el camino del libre mercado con políticas gubernamentales claras que acompañan el proceso es el camino del crecimiento. Se suman ahora nuevos jugadores que han dado la vuelta y se alinean con aquel esquema.

Los próximos años serán años de grandes oportunidades para la mayoría de los países de la región, en tanto el Brexit es una realidad que nadie sabe cómo terminará.

Luego del verano boreal que ya está aquí, SAHIC será una gran oportunidad para evaluar la situación y sobre todo para visualizar lo que se viene.