El terrorismo delinea un nuevo mapa para el turismo internacional

Los atentados del pasado 22 de marzo en Bruselas, Bélgica, al igual que los que ocurrieron meses atrás días atrás en Paris, Francia, no solo revolucionaron la paz mundial, sino que también impactaron contra uno de los principales destinos  del turismo internacional. De hecho, es la ciudad que más visitantes recibe cada año, con más de 32,2 millones de personas. Inmediatamente después de los actos terroristas, hoteles y líneas aéreas evidenciaron miles de cancelaciones de turistas que pensaban vacacionar en la capital francesa.

terrorismo+

Este fenómeno no es inédito: lo mismo sucede en Túnez y Egipto, dos países en donde el ingreso de visitantes ha disminuido drásticamente durante los últimos meses, como consecuencia de la violencia que se vive por esos lares.  En Túnez, por ejemplo, la llegada de turistas experimentó un retroceso del 75% en 2011, respecto al año anterior, tras unos atentados que costaron la vida a 39 turistas.

Los ataques terroristas al Museo del Bardo y al hotel Marhaba Imperial ocurridos este año han provocado una caída drástica de la llegada de turistas a Túnez en los primeros ocho meses del 2015. Una de las consecuencias es que la cadena hotelera española RIU anunció que abandonará sus negocios en el país a partir de 2016.

En este contexto vale recordar el efecto profundo  que tuvo el atentando  del 11 de septiembre en Estados Unidos. Tras este triste episodio, la llegada de turistas llegó a reducirse hasta un tercio en los meses posteriores y los efectos negativos se prolongaron durante cinco años. En este caso, incluso la seguridad en los aeropuertos sufrió un cambio radical que aún persiste.

La gente quiere seguir viajando

El impacto del terrorismo islamista se está haciendo notar en numerosos países de África y Europa está reconfigurando el ranking de los lugares más elegidos como destinos de viajes.. En este contexto, Sudamérica se posiciona como una de las regiones más seguras. Y esta noticia es muy importante ya que a escala mundial, como categoría de exportación, el turismo se sitúa en cuarto lugar después de los combustibles, los productos químicos y la automoción. Además, para muchos países en vías de desarrollo es una de las principales fuentes de ingresos y el primer tipo de exportación al generar empleo y oportunidades de desarrollo.

Por este motivo, los países que integran esta hermosa región ubicada al sur del continente americano deben trabajar hoy más que nunca para atraer a las personas que quieren viajar por ocio o deben hacerlo por negocios.

La masa crítica de viajeros existe y es inmensa. De hecho, el turismo aportará el 10% del PIB mundial este año y supondrá 284 millones de empleos, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).

El impacto del terrorismo en el mapa turístico mundial ya está arrojando resultados. Por mencionar dos ejemplo, se puede afirmar que está aumentando el número de turistas que arriban a países como Ecuador y Perú. En el primer caso, el gobierno de este país está trabajando en el desarrollo e infraestructura para impulsar esta industria con excelentes resultados. No en vano acaba de ganar 22 premios los World Travel Award (WTA), más conocidos como los “Oscar del Turismo’, incluyendo a Quito como mejor destino turístico sudamericano.  En tanto, entre enero y septiembre de 2015 la llegada de turistas internacionales creció un 7,8% en Perú con respecto al mismo periodo del ejercicio 2014, significando un flujo positivo de 185.967 turistas internacionales.

Como dicen los chinos, “crisis” significa “oportunidad”, y en este caso, los actos terroristas tan lamentables que están sucediendo en los destinos turísticos más elegidos le dan a las naciones sudamericanas la chance de poder posicionarse como sitios tan hermosos e interesantes como seguros. Para eso, no solo hay que aprovechar el contexto: hay que invertir estratégicamente, planificar en base a objetivos y hay que trabajar mucho para que no solo lleguen inversiones de empresas vinculadas con la industria sino para que los millones de individuos que toman un avión elijan hacerlo a un destino sudamericano.