La importancia de los gestos

En esta oportunidad les comparto columna de opinión que redacte especialmente para la publicación LADEVI.

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Un sabor amargo recorrió la boca de muchos quienes compartimos la información que nos sorprendió en las vísperas de la semana de carnaval al tomar conocimiento del nombramiento del hijo del señor Ministro de Turismo de la Nación como Jefe de Asesores de Gabinete.

Como muchos, me enrolo entre aquellos que estamos comprometidos con el éxito del proceso de cambio que lidera el Presidente Mauricio Macri. Soy un convencido que él ha sabido interpretar, como ningún otro, la necesidad de cambio que gran parte de la sociedad reclamaba.

Estoy convencido que, fiel a su compromiso y convicciones, ha hecho sus mejores esfuerzos para armar el mejor equipo para acompañarlo en la enorme responsabilidad que tiene a su cargo. El Ministro de Turismo, a quien no conozco pero de quien tengo las mejores referencias, pareciera ser un claro ejemplo de ello.

Dicho esto y con todo el respeto que corresponde permítaseme compartir lo que creo ha sido la sensación de no solo quienes estamos en la industria, sino de aquellos quienes de una u otra forma tomaron conocimiento del nombramiento de un hijo del máximo responsable de un ministerio en un cargo importante del mismo.

Es probable que puedan sobrar razones para justificar dicha decisión pero lo más seguro es que todas ellas resulten insuficientes para sostener lo que surge naturalmente como no el mejor ejemplo y como una actitud reñida con las señales de cambio que se esperan.

En éstos poco más de dos meses de gestión, el Presidente Macri ha revalidado e incrementado sus condiciones como líder del proceso de cambio no solo por sus aciertos sino, incluso, por su enorme capacidad para reconocer los yerros propios o de su equipo. Es ésta condición la que nos hace sospechar de estar en presencia de quien puede llegar ser un gran estadista.

Es que el tema no es errar, el gran problema es no enmendar.

Valdría la pena un gesto que reconcilie al señor Ministro no sólo con todos los que le deseamos el mayor de los éxitos en su gestión sino con la sociedad en su conjunto.

Se lo merece el turismo, se lo merece la sociedad y, fundamentalmente se lo merecen el señor Ministro y su hijo.