Las implicancias del retorno de los vuelos comerciales de Estados Unidos a Cuba

El deshielo entre la relación de Cuba y Estados Unidos continúa materializándose en acciones concretas. Hace horas, ambos países acordaron restablecer los vuelos regulares directos por primera vez en más de 50 años.

 

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Según trascendió, las rutas aéreas entre las dos naciones estarán operativas a partir de septiembre y el acuerdo contempla 20 vuelos diarios a La Habana y 10 vuelos diarios a otros aeropuertos de la isla, aunque en una segunda etapa podrían llegar a 110 vuelos diarios. Incluso ya hay varias líneas aéreas que manifestaron su interés por operar hacia Cuba.

Este acuerdo no solo tiene un fortísimo valor simbólico sino que implica un gran impulso económico para la isla, en donde el sector del turismo se posiciona en un lugar clave. De hecho, en mis frecuentes viajes a la isla noto que cada vez es más habitual ver a norteamericanos paseando por La Habana a pesar de que todavía sigue vigente la prohibición que tienen de hacer turismo por parte de su gobierno.
Mucha demanda, pocas plazas

Tradicionalmente, ingresaban a Cuba unos 3 millones de turistas anuales. Sin embargo, al cierre de 2015 se registró un record un crecimiento de dos dígitos. Y el 2016 comenzó de manera explosiva: al cierre de enero último, el número de extranjeros que visitaron Cuba llegó a los 417.764, con los canadienses a la cabeza de la lista (173.727), Italia en segundo puesto (23.009), Alemania en tercero (21.473), y Estados Unidos (20.997), relegando a Francia a un quinto escalón (19.140). Vale recordar que  el arribo de visitantes estadounidenses a la isla se incrementó en un 54% en el período de enero a julio de 2015.

Frente a este escenario, Cuba necesita más que nunca fortalecer su infraestructura hotelera. De hecho, la competencia entre aerolíneas seguramente traerá una considerable baja en el precio de los pasajes, y los norteamericanos podrán adquirir sus tickets de manera rápida y online, como cuando quieren viajar a cualquier otra parte del mundo. Así, es fácil predecir que hay una oportunidad excepcional para desarrollar hoteles de primer nivel. Sin dudas, Cuba necesita más habitaciones y servicios de alta gama.

Este año, Cuba recibirá alrededor de 4 millones de visitantes extranjeros, un verdadero tsunami para esta isla que amplía de manera urgente su infraestructura turística, y que ninguna organización vinculada con el turismo debería desaprovechar.