Gracias a Cristina, vacaciones for export y el Rey desnudo

Les comparto a continuación una columna que publiqué hoy en la publicación LADEVI:

El domingo pasado La Nación publicó una columna de Pablo Sirven que nos llega de cerca a quienes estamos en este negocio y, cuyo título me he permitido plagiar agregándole al mismo la mención al famoso cuento de Hans Andersen.

La nota señala algunas cuestiones que muchos han compartido en encuentros privados, unos pocos nos hemos cansado de repetir públicamente, mientras otros lo negaron u ocultaron por su propia conveniencia.

miami Más de 2 millones de argentinos eligieron veranear en Brasil.


La nota resume lo que el común de la gente sabe sobre la política de turismo instrumentada durante los últimos años, especialmente los desaguisados que llevaron a idear el cepo al dólar y, sobre todo, a considerar como logro la subvención a los viajes al exterior dilapidando dólares que no se tenían a precio ridículo y a pagar en cuotas.

Estaba cantado”, nos dice Sirven, “así como para el kirchnerismo no hubo veraneos más exitosos y multitudinarios que los que sucedieron mientras reinaba en el poder, ahora que lo perdieron taladran con que casi nadie salió de vacaciones… Era tan desopilante el énfasis que ponía en exagerar el éxito de las temporadas veraniegas … “ que hasta llegaron a creerse que vacacionar se trataba de “otra de las magníficas creaciones del kirchnerismo».

Y sobre Daniel Scioli, el autoproclamado gran conocedor del turismo refiere, “no se privó de caer en ese lugar común al atribuir la taquilla teatral más famélica de esta temporada al ajuste en la economía, desentendiéndose de que la proliferación de espectáculos gratuitos que fomentó cuando era gobernador viene horadando desde hace años los cimientos privados de ese rubro.”

Como sabemos, la realidad es como bien dice la nota: “Las cifras hablan por sí solas: más de 2 millones de personas eligieron veranear en Brasil; Uruguay reconoció estar atravesando la mejor temporada en diez años, en tanto que un 30% más de compatriotas escogieron Chile como lugar de descanso. Muchos otros se fueron a destinos remotos (el Caribe, Miami, Europa).”

Poco más que agregar y todo por coincidir.

Al decir del cuento de Hansen, El Rey está desnudo.

Sería obvio caer en la tentación de instalar como únicos protagonistas de una  libre recreación del famoso cuento solo a los principales responsables del sector público que mayor daño le hayan hecho al turismo en el país. La ex Presidente, o el otrora Gobernador y famoso motonauta, o el artífice del fracasado cepo, o los ineptos para contener la inflación, o el iniciador del vaciamiento del banco central o las arcas de la Anses para financiar los dislates del proyecto, sin duda a todos ellos les puede caber muy bien el rol de Reyes, príncipes y hasta pajes desnudos.

Pero sería injusto no hacer referencia a quien desde el sector privado debe sumarse a ese elenco estelar.

Sería muy bueno para el futuro de la industria revelar la complicidad de quien o quienes desde la máxima responsabilidad del sector privado aplaudieron y vitorearon lo que debieron haber denostado en salvaguardia del esfuerzo de todos los emprendedores que apuestan al desarrollo del turismo en el país. Sobre todo en defensa de los pequeños y medianos emprendedores a quienes dicen representar y al igual que en aquel otro famoso cuento no dudan en vender por una libra de carne.

El rey esta desnudo y sería bueno para la industria que siguiera una suerte parecida a la de los Vanoli, Sabbatella o Bauer.

Para eso hace falta mucha dignidad, cualidad que éste rey parece haber perdido hace ya mucho tiempo.

El futuro del turismo, el que sin duda será espectacular, merece revisar las conductas personales de quienes hacen abuso o mal uso del poder que se les confío para administrar por un rato lo que es de todos para siempre.

Bienvenido el cambio y ojalá el cambio llegue al sector para bien de todos los argentinos.