Nuevos aires avizoran un gran cambio en la Argentina

Tras un largo período de empecinamientos, desaciertos y vanidades múltiples de un gobierno que pensó haber encontrado en el populismo una forma para asegurarse estabilidad eterna en el poder, contra todos los pronósticos, el líder de la principal alianza opositora Ing. Mauricio Macri, resultó electo presidente de la Argentina.

macri

Un verdadero milagro.

Terminó de esta forma un oprobioso período de doce años de un proyecto que en aras de la transformación estuvo dispuesto a todo con tal de conservar el poder, no perder sus privilegios, y poder controlar todos los resortes que impidiesen esclarecer la farsa del relato refundador del país.

Antecedentes

Los resultados de la contienda electoral final dieron un 51,3% para Macri contra un 48,7% de Daniel Scioli, el candidato del partido gobernante.

Algo menos de un 3% de diferencia entre uno y otro, diferencia que se ha intentado utilizar como ariete para decir que el “kirchnerismo” todavía representa a la mitad del país. Una variante más del relato que intentaron construir olvidando las características de una segunda vuelta y, sobre todo, dándole la espalda a las encuestas de opinión elaboradas que indican que un 76,3% de los argentinos apoya la gestión del nuevo presidente.

Al margen de esto (y suponiendo que como dice el viejo dicho español, “escoba nueva siempre barre bien”), la realidad es que día a día el gobierno de Macri no deja de sorprender, por ejemplo: reinstauró el diálogo perdido durante los últimos doce años; se reunió con todos los candidatos que compitieron en la carrera presidencial; convocó a todos los gobernadores a una reunión conjunta; restableció las reuniones de gabinete y las conferencias de prensa. Además, unificó el mercado de cambios sin que hubiera ningún estrés ni corrida cambiaria, en tanto dejó caer el Pacto con Irán que anestesió el proceso jurídico contra los acusados del atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina).

En simultáneo, durante su primera reunión con sus pares en un plenario del Mercosur (el Mercado Común Sudamericano), exigió la liberación de los presos políticos en Venezuela, confirmando que el ignominioso alineamiento con el eje Venezuela y todo lo que eso significaba había terminado.

Los ejemplos no terminan: comenzó a dar muestras concretas de su batalla por el control del gasto público; dio señales claras de su compromiso para combatir la corrupción en todas sus formas. Mandó un mensaje muy claro de su decisión contra la lucha contra el narcotráfico iniciando un proceso de importante purga en los máximos organismos de seguridad del estado.

Finalmente, en las vísperas del primer aniversario de la trágica desaparición del Fiscal Alberto Nisman, quien estuviera a cargo de la causa por el atentado a la AMIA y de la denuncia contra la otrora Presidente Cristina Kirchner y su canciller por el encubrimiento a los acusados iraníes, recibió en su domicilio a las hijas del fiscal comprometiéndose a facilitar lo que hiciera necesario para que se hiciera justicia.

Nuevos tiempos

La Argentina comenzó a recorrer un nuevo camino. El camino que la aparta del derrotero del Apocalipsis y le abre las puertas a su reinserción en el mundo actual y, fundamentalmente, al mundo del futuro.

Será un camino difícil, plagado de acechanzas, de buenos y malos momentos, pero las señales son muy buenas.

Baste como prueba la decisión de unificar el tipo de cambio para salir del malicioso enjambre creado por el anterior gobierno.

El presidente Macri lo explicó durante su campaña presidencial comprometiéndose a hacerlo el primer día de su gobierno. Cumpliendo con su palabra, lo hizo al cuarto día hábil y contra todas las especulaciones respecto cual sería valor a que lo haría, lo dejó librado a las fuerzas del mercado. El mercado le respondió como lo hace frente a quien le inspira confianza, ante quien cree lo está guiando a un futuro más transparente, de más certezas, No hubo sobresaltos, el tipo de cambio fue inferior al que se cotizaba en los días previos a su unificación.

“Confianza” resume como nada la razón de lo ocurrido.

Por supuesto nadie escapa a la lucha que será necesaria encarar contra uno de los grandes flagelos heredados del gobierno anterior, como es el control de la inflación. Será todo un desafío y llevará algún tiempo poder encausarlo. Este primer año será complejo en ese sentido y requerirá que las fuerzas del mercado acompañen el esfuerzo del gobierno.

“Sacrificio” será una palabra que los argentinos deberán recordar, es parte de lo que se necesita para forjar un futuro venturoso.

Por primera vez en años, un presidente argentino gobernará sin mayoría en ninguno de las dos cámaras del Congreso y este será otro importante desafió que comenzará a vislumbrarse a partir la reanudación de las sesiones el próximo 1ro. de marzo.

“Diálogo”, diálogo y más diálogo, será la consigna si la política entiende el reclamo de la sociedad que pugna por recuperar el tiempo perdido.

El gobierno tiene en claro “las montañas por escalar”.

La resolución del conflicto con los holdouts (los tenedores de bonos que no aceptaron el canje que realizara el ex Presidente Néstor Kirchner) es una cuestión que debe ser resuelta a la brevedad porque es la llave para regresar al mercado de capitales, sin los cuales será imposible superar algunas de las montañas por enfrentar. El gobierno lo tiene claro y los holdouts saben que están frente a un nuevo gobierno dispuesto a terminar con el problema. No será a cualquier costa y, como ya quedó muy claro del lado argentino, será mediante un acuerdo a plena luz y sin condiciones que no puedan ser reveladas.

Es admirable la convicción con la que el nuevo gobierno respeta sus principios y compromisos.

Conclusión
Comienza a vislumbrarse que Argentina ha iniciado un claro proceso de recuperación.
Proceso que abarcará todos los estratos y todos aspectos de la sociedad.

Argentina es un país de una gran riqueza no solo por sus vastos recursos naturales sino por sus recursos humanos y su riquísimo acerbo cultural.

Argentina es un gigante dormido que fue sumido en un letargo bochornoso producto de un sistema donde fueron cuestionadas las libertades individuales; eliminada toda forma de  diálogo; instalado un régimen de prevendismo que ha anestesiado buena parte de las capacidades de sus individuos; y acallado cualquier intento de justicia que intentara develar delitos que involucraran a miembros del estado, pero, Argentina es sin duda, un gigante al que ya se le ven las primeras señales de empezar a desperezar y querer poner en marcha las energías acumuladas durante este largo impasse.

Argentina tendrá un 2016 de vaivenes y un 2017 donde comenzará a dar muestras más claras que ha despertado para volver con más fuerzas y convertirse en un nuevo referente entre los grandes países del mundo.

Va llegando la hora de volver a poner los ojos en Argentina en donde el turismo y el negocio de hoteles tendrán años de grandes oportunidades. Años que serán el comienzo de un camino que llevará al país a ser uno de los grandes jugadores de esa industria.

El turismo interno y el turismo receptivo tienen toda la capacidad para doblar el impacto que producen hoy en la economía del  país. En términos de éste último, un horizonte de 12 millones de arribos de turistas y un ingreso 15 mil millones de dólares anuales son un objetivo a alcanzar a corto plazo, lo que además provocará la llegada de nuevas inversiones del orden de los 20 mil millones de dólares en los próximos diez años.

Es hora de comenzar a ver donde posicionarse, para seguir creciendo e incorporarse a un mercado que estará muy fuerte, pronto y por un muy largo período.