Quizás sea la hora de innovar en turismo

Les comparto una columna de opinión que se publicó hoy en el argentino El Cronista. Pueden acceder a la versión online del diario en este link, o leer el texto a continuación:

talampaya

Los nuevos vientos que soplan en Argentina abren una gran expectativa para el turismo. La liberación del cepo al dólar ha sido un buen comienzo y, en la medida que el proceso inflacionario pueda comenzar a ser reencausado, el sector comenzará a dejar atrás largos años de desasosiego donde vio como una sucesión de errores golpeaba sus economías mientras se alentaba el festival de viajes al exterior con dólares subsidiados que ayudaban a drenar las arcas del Banco Central.

Al margen de las perversidades de aquel sistema, el turismo paga el precio de ser un negocio complejo que aparece como sencillo a la hora de ponerse en la situación de turista pero que no lo es tal cuando se está en el lugar del empresario.
‘El mismo paraguas‘ cubre a importadores y exportadores. A decir de la calle, una cosa es el que fabrica zapatos en el país y otra el que los importa.
En turismo, ‘el que fabrica‘ es el turismo interno y receptivo, los que prestan servicios en el país. El que importa es el turismo emisivo, cuyos servicios, en su mayoría, son prestados en el exterior.
Dicho esto es fácil concluir que la política implementada por el gobierno anterior ha sido nefasta para el turismo receptivo e interno. Pero las cosas han cambiado. Ambos lados están ahora en las mismas condiciones. Emisores y receptores comienzan a jugar un juego más limpio y allí es donde se le abre una gran oportunidad al país.
Argentina tiene todas las condiciones para ser uno de los grandes destinos turísticos del mundo. Su diversidad, su cultura, su historia, sus recursos naturales y humanos, el nivel de los servicios que brinda, son una muestra de su potencial.
Los menos de 6 millones de arribos de turistas en 2015 con un ingreso de cerca de 5 mil millones dólares pueden convertirse en 12 millones de arribos y alrededor de 15 mil millones de dólares de ingreso anual en los próximos años
Sobran las condiciones objetivas para pretender que el país pueda doblar el impacto de esta industria, apoyado tanto en el crecimiento del turismo receptivo como en el turismo interno.
Como en otros sectores, el gobierno ha convocado para asumir las cuestiones públicas del sector a gente que tiene mucha experiencia para con el mismo y eso es también una muy buena señal.
Algunos desafíos serán revisar cuestiones que seguramente serán motivo de debate, como la política de feriados largos, el porcentual del presupuesto destinado a marketing comparado con otros rubros del mismo, el resultado (ROI) de inversiones en grandes eventos o el aggiornamiento de la ley nacional de turismo, entre otros.
La próxima FITUR, la feria de promoción de demanda, será una buena señal para comenzar a medir la nueva realidad de nuestros compradores. Poco más adelante, tradicionales ferias de inversión especializadas como IHIF, NYU y SAHIC, seguramente sorprenderán con las expectativas que habrá puestas sobre las oportunidades en Argentina. Una gran oportunidad, un interesante desafío.
Si bien es bueno seguir construyendo a partir de lo ya hecho quizás haya llegado la hora de innovar.