Turismo, La Hora de la Verdad: Transformación o Premio Consuelo

Les comparto hoy una columna que escribí horas antes de las elecciones presidenciales de la Argentina:

Nota SAHIC HVS Arturo Garcia Rosa publicada en Ladevi Argentina 23.11.2015

Cuando esta columna aparezca publicada ya se conocerá quien es el nuevo Presidente de Argentina.

Si se han cumplido las expectativas que marcan las encuestas, muy probablemente Mauricio Macri, sea quien tenga la responsabilidad de llevar adelante el enorme trabajo de iniciar el proceso de recuperación del país, facilitando la construcción del camino de un futuro digno, de un futuro que permita volver a creer, volver a crecer y poder vivir en paz.

Es que el país ha sido sometido durante la era “k” a uno de los sistemas más perversos que recuerde la democracia, pretendiendo instalar la creencia de la refundación de un país entregado a los designios de oscuros intereses, falacia bajo la cual se ha ocultado la verdad de variadas maneras, entre otras, la de la pauperización de su población en aras de instalar una sistema autoritario bajo una supuesta democracia representativa. Y, lo que es peor, generando una división que costará sanear.

Ahora bien, durante la larga contienda preelectoral la problemática del turismo ha pasado práctica, sino totalmente, inadvertida por los principales candidatos con excepción de algunas alusión a Aerolíneas Argentinas y la mención respecto de la posible designación de su ministro que hiciera uno de ellos.

Claro está que no sería justo poner toda la responsabilidad en manos de la clase política cuando desde la de la cúpula de la máxima institución del sector privado poco se ha hecho para merecer otro destino.

Nadie duda de la importancia de temas como la seguridad, el narcotráfico, la inflación, el cepo al dólar, pero si hay algo que los resultados del pasado 25/10 dejaron en claro y que es probable se haya confirmado este último domingo, es que la sociedad reclama un cambio mucho más abarcativo. Un cambio drástico en la forma de hacer política y principalmente en la forma de relación de la política con la gente. La década ganada será seguramente recordada como una década infame en cuanto a la pérdida de valores, principios y por el desprecio al diálogo y su resultante de tildar como enemigos a todos quienes piensan distinto.

El turismo como pocas actividades tiene la oportunidad de ser una herramienta clave en éste fundamental proceso que el nuevo presidente deberá liderar.

El turismo tiene una probada capacidad para generar empleo, ingresar divisas, atraer inversiones y funcionar como motor de desarrollo de pequeñas, medianas y grandes comunidades. Es una herramienta clave en la lucha contra la pobreza, la conservación del medio ambiente y la preservación del patrimonio cultural.  Y, por si fuera poco, está en condiciones de exaltar el perfil y la imagen del país y su gente.

Pero el turismo es una actividad compleja y como tal es imposible pensar en su desarrollo si no se es capaz de instrumentar una verdadera política de estado.

Suponer que porque más argentinos viajen al exterior merced  al subsidio que se les ha otorgado con la misma política que se ha dañado a quienes invierten en el país, o que la multiplicación de la política de feriados largos, o la decisión de tener el Dakar todos los veranos, o la de mal administrar descaradamente la “aerolínea de bandera”, supone la existencia de una política de estado para con el turismo, no solo manifiesta una gran ignorancia sino que expone una vez más la arbitrariedad de este proyecto que finalmente acabó.

Los emprendedores del sector están expectantes con el comienzo de este nuevo ciclo con la esperanza de ver a una Argentina que haga realidad lo que le es posible, cual es  estar en condiciones de recibir 12 millones de turistas no más allá de 2025.

El sector está de pié a pesar de las grandes dificultades que tuvieron que sortear en los últimos años, listo para hacer su aporte al proceso de transformación que el país necesita y los argentinos reclaman con toda justicia.

Ojalá el nuevo presidente opte por la transformación y no por el premio consuelo a la hora de tomar las decisiones que impactaran en una industria que tanto le puede aportar al país.