Fluctuaciones del dólar, el euro y el yuan, y su impacto en el negocio de hoteles y turismo en Sudamérica.

Habiendo ya transcurrido ocho meses de este 2015, hay algunas cuestiones que comienzan a ser una evidencia que tendrá consecuencias por un largo rato en la región. Por caso,  que la época de las monedas duras ha finalizado definitivamente en Sudamérica, con excepción claro está de Venezuela y Argentina, que insisten en sostener una ficción con su errada política de control de cambios.

En tanto, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Uruguay, con distintas magnitudes, iniciaron el camino anotando una depreciación de sus monedas tal cual se puede ver en el cuadro siguiente.

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Variación de la cotización con relación al dólar americano
País Variación Interanual     al 31/08/15 Variación año 2015
Brasil 71.4 % 43.3 %
Colombia 62.8 % 28.2 %
Uruguay 20.0 % 17.6 %
Chile 19.0 % 10.3 %
Perú 13.0 % 5.2 %

Nota: Ecuador está dolarizada desde el año 2000. Bolivia está con su moneda estable con relación al dólar.

La situación de Brasil  es sin duda la más alarmante y la de mayor impacto en la región. Integrante del otrora grupo de naciones que asomaban como las más importantes economías emergentes, BRIC primero y BRICS luego (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) las que produjeron, cada una en su medida, importantes transformaciones en su propia estructura económica y social para impactar de forma importante en casi todo el resto de la economía mundial.

Pero las cosas ya no son como eran. Las burbujas han ido mutando hasta hacernos creer que las crisis se habían superado. Salimos de la crisis de “las punto com” y entramos en la burbuja inmobiliaria que eclosionó en la crisis financiera del 2008, expuesta con la caída de Lehman Brothers. Se trató de un fenómeno producto del sobreendeudamiento que dramatizó como nunca aquello de que “no se puede gastar por encima de los ingresos”.

A diferencia de lo que era habitual en el siglo XX, se trató de un hecho que tuvo lugar principalmente de las economías avanzadas. Crisis que se inició en el sistema financiero americano, y que se expandió al resto del mundo, principalmente a algunos países de Europa, que lo sufrieron como en otras oportunidades lo hicieron los latinoamericanos. Al respecto, España, Portugal e Irlanda fueron los lugares en donde la crisis se hizo más notoria, para seguir luego en Italia y Grecia.

El BRICS ya no es lo que era

China ya no es la locomotora que movilizó gran parte de la economía mundial. Sin embargo, no hay que dejar de mencionar que los países que aprovecharon esta situación vieron subir los precios de los commodities que se producían a precios insospechados.

Pero eso ya no es así. Los commodities han retomado valores históricos y en algunos casos, valores que ni el más aventurero sospechaba que podrían llegar a ser tan bajos. Y no hay excepciones en esto: desde los metales hasta el petróleo y los granos, especialmente la soja.

De éstos últimos dos bien saben Venezuela y Argentina, que dilapidaron en las épocas de benevolencia los recursos extras de precios de mercado que llegaron a valores que tampoco nadie hubiera imaginado años atrás.

El petróleo no sólo está provocando un fuerte ajuste en las grandes compañías petroleras sino un gran descalabro en las exhaustas arcas de Venezuela. Varios tipos de cambio y un spread entre el dólar oficial y el dólar del mercado paralelo insostenible. Por otra parte, el dólar turista es difícil de conseguir a 13.50 por dólar. Dólar SIMADI a 198.77 y dólar libre o paralelo a 687.42. Un aquelarre.

Qué se puede esperar en la región

Como fue dicho, este siglo presentó novedades para la mayoría de los países de la región. Las crisis comenzaron a ser ya algo que no impactaban como en el pasado cuando, produjeran donde se produjeran, cualquiera fuere su motivo, se iniciaban en algún lugar más o menos remoto de éstos mercados, pero terminaban impactando como a nadie en esta región.

La mayoría de las economías sudamericanas han venido creciendo sostenidamente durante los últimos 8/9 años.

Brasil, que por su tamaño representa casi el 60% del PBI de la región, concitó durante los últimos años toda la atención a pesar de las dificultades que los inversores extranjeros encontraron muchas veces para desarrollar sus negocios.

El panorama es ahora bastante complicado no solo por la situación económica con una economía que no solo ya no crece sino que ha entrado en recesión y que tendrá un 2016 complicado con un panorama político incierto.

En Venezuela, los únicos atraídos a invertir son los que ya están dentro del sistema, ya que no pueden llevar su dinero fuera del mismo.

Chile, Perú y Colombia seguirán creciendo aunque a niveles mucho más bajos. En tanto, Perú tal vez sigue siendo la más aventajada. De hecho, es la economía que más ha crecido en todos estos años, aún por encima de Brasil en términos porcentuales del PBI, y pareciera la mejor preparada para pasar la situación.

Chile y Colombia no le están muy atrás, pero en términos del negocio hotelero, habrá que poner bien el ojo en aquellos mercados en los que la oferta instalada y los proyectos en curso ameritan esperar un poco. Cartagena quizás el mejor ejemplo de esto.

Uruguay, golpeado principalmente por la situación de Argentina, pero con sus cuentas bastante bajo control, deberá esperar tal vez un poco para proseguir con el desarrollo  de nuevos proyectos hoteleros. Vale la pena mirar y esperar lo que suceda en Montevideo y Punta del Este, que son sus dos mercados internacionales más importantes.

En estos países  la devaluación de sus monedas aporta una ventaja para los inversores extranjeros porque harán falta menos dólares para llevar adelante cualquier nuevo emprendimiento.

Ecuador y Bolivia tienen mucho por hacer y sus economías continúan en expansión. De todos modos, experimentan un crecimiento en el ingreso de turistas bastante por encima de la media de la región y sobre todo considerando la media mundial. Especialmente Ecuador.

Finalmente, Argentina. Si bien resulta aventurado asegurar quien será el nuevo presidente que asumirá en el próximo mes de diciembre, cualquiera de las dos alternativas por las que el electorado finalmente pareciera centrar la atención pre-anuncian el inicio de un cambio de ciclo. Cambio de ciclo que no sería igual si fuera una u otra de aquellas alternativas, pero cambio al fin.

De todos modos no recibirán la mejor herencia: alto déficit fiscal, emisión de moneda descontrolada con su lógico impacto en las tasas de inflación, cepo cambiario, tipo de cambio atrasado y escasez de divisas, tarifas de servicios públicos muy atrasadas; y un complejo sistema de subsidios que además de atender lo necesario generaron un esquema clientelista complejo, conforman un panorama que no será fácil encauzar. Pero como es bien sabido, todos estos desatinos por acomodar contrastan con un país lleno de recursos que terminará ofreciendo nuevas oportunidades en el mediano plazo.

Es interesante ver cómo los países de la región han aprendido la lección y se encuentran en condiciones de sobrellevar los tiempos que vienen. Seguramente habrá quienes lo hagan mucho mejor que otros.

SAHIC, que se realizará el próximo 28 y 29 de septiembre será, un buen termómetro para sondear el futuro próximo.

¡Nos vemos en Lima!