El ascenso turístico de Cuba puede eclipsar a otros paraísos del Caribe

Les comparto una extensa entrevista publicada en el diario Clarín, de Argentina, en la cual hablo sobre el futuro del turismo en Cuba y en el resto de los destinos de El Caribe. 

En el 2014 Cuba recibió 3 millones de turistas. Es cifra está llamada triplicarse, cuadruplicarse y hasta quintuplicarse en pocos años una vez que se concrete el levantamiento del embargo estadounidense como parte de un proceso de descongelamiento de relaciones entre Washington y la isla que avanza rápidamente, estima Arturo García Rosa, director en Buenos Aires de la consultora hotelera internacional HVS.

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Un anticipo de lo que puede ocurrir fue el aumento de 15% que experimentaron las visitas a la isla en los primeros cinco meses de este año, «aun sin el aporte de estadounidenses y sólo como un reflejo de las expectativas abiertas», dice el consultor, que intervino en la radicación de varias cadenas hoteleras internacionales en la Argentina.

Ubicados a sólo 90 millas, el flujo de turistas de EE.UU espera la señal de largada. «Cuba tiene tantas playas como todos los otros destinos del Caribe juntos; tiene un rico pasado histórico y un importante nivel de conservación de los entornos naturales; a eso le suma un nivel de recursos humanos difícil encontrar en proporciones similares en todo el resto de la región», enumera García Rosa.»Todo esto, bien mezclado, presagia una ‘bomba’ lista para explotar», asegura.

De hecho, las mayores cadenas hoteleras estadounidenses tienen listos sus planes de inversión, esperando el momento en que Washington levante la veda para hacer negocios en la isla de gobierno socialista. “En cuanto tengamos la posibilidad de entrar al mercado de acuerdo con la legislación vigente, estamos listos”, dijo recientemente a iEco Jorge Giannattasio, vicepresidente para América Latina y el Caribe del grupo Starwood, dueño de Sheraton y otras nueve marcas internacionales.

En el último año, el rápido deshielo de relaciones entre EE.UU. y Cuba se tradujo en el establecimiento de mutuas embajadas en Washington y La Habana. Y ya están habilitadas las operaciones bancarias en dólares con la isla, dice García Rosa (antes sólo se podía en euros).

El aluvión de turismo estadounidense -actualmente los canadienses y europeos constituyen los principales grupos de visitantes- necesitará una considerable ampliación de la oferta de alojamientos, con hoteles nuevos y mejora de los existentes, estima el consultor. Los resorts de playa no serán el único formato: los expertos señalan condiciones para el desarrollo de hoteles boutique en edificios patrimoniales en ciudades como La Habana, Varadero, Trinidad y otras más chicas. «La combinación entre destinos de ciudad y de playa en Cuba es muy singular y abre espacio para proyectos de muy distinto tipo», se entusiasma García Rosa, que en septiembre presidirá un panel sobre oportunidades en Cuba en SAHIC, una conferencia hotelera a realizarse en Lima.

¿Es sólo un negocio para la escala de las grandes cadenas internacionales o es posible, por ejemplo, que hoteleros argentinos con experiencia en el mercado boutique sean parte de la movida? García Rosa, entrevistado entre dos visitas a la isla, opina que una ventaja para los negocios sudamericanos es que podrían entrar antes que todo el pelotón. «Los problemas del embargo no rigen para ellos», señala.

Leyes de inversión extranjera 

«El negocio hotelero en Cuba está básicamente centrado en tres empresas cubanas que de una u otra manera se relacionan con jugadores internacionales: Grupo Gaviota, Gran Caribe y Cubanacan. Adicionalmente están Habaguanex, centrada en el casco histórico de La Habana y la recientemente creada Cubagolf, del grupo extra hotelero Palmares, que está embarcada en proyectos mixtos de gran envergadura como resorts, segundas residencias y campos de golf», dice García Rosa.

Cuba ha rediseñado su política de inversión extranjera. La nueva ley, de marzo de  2014, fija tres modalidades para los negocios con inversión extranjera: empresa mixta, contratos de asociación internacional (l0 que incluye la posibilidad de contratos de gerenciamiento de hoteles), y empresas de capital totalmente extranjero.

En la isla ya participan del negocio de la hospitalidad grupos como Meliá, Barceló, Iberostar, NH, Accor y Pestana. Y otros, como el alemán Kempinsky, ya están avanzando con proyectos nuevos. El país tiene alrededor de 61.000 habitaciones hoteleras, según cifras del Ministerio de Turismo.

Una novedad reciente es la entrada de Airbnb. La plataforma de alquiler de alojamientos entre particulares ya tiene listados más 2.000 espacios, desde palacetes habaneros en El Vedado hasta modestos cuartos en Holguín (los cubanos ya alquilan habitaciones de sus casas através de sitios como Casaparticular.com o Casas-Cuba.org).

Agencias de viajes, aerolíneas y cruceros tambien se disponen para tener su tajada de la acción cuando Cuba deje de ser el fruto prohibido para el turismo estadounidense. «Cuba y los cruceros son un casamiento en los cielos, que sólo espera su momento para consumarse», dijo hace poco en una entrevista Frank Del Rio, CEO de Norwegian Cruise Line Holdings. Compañías de todo tipo, desde galerías de arte hasta firmas de tecnología hacen cálculos similares.

García Rosa estima que serán necesarios desarrollos de infraestructura para proveer a una masa de visitantes, tales como mejores servicios de Internet. «El actual servicio, que es pobre, debería mejorar una vez que el cable atraviese 90 millas y no todo el océano», comenta.

Organizadores de viajes que actúan en Cuba dicen que un aluvión de turistas europeos y canadienses deseosos de «ver la isla antes de que cambie» está tensando la infraestructura turística existente. En mayo y junio la oferta de cuartos de hotel, guías, traductores y ómnibus estuvo al límite, dijo The New York Times.

Un rediseño del Caribe turístico

No todo el mundo se alegra ante la posible conversión de Cuba en un destino posible para vacacionistas estadounidenses. Aún sin esos visitantes, Cuba ya es el segundo destino turístico del Caribe, y los otros destinos de la región ya ven con aprensión el crecimiento de un competidor. «República Dominicana, Costa Rica y la riviera mexicana van a tener una seria competencia», pronostica García Rosa. A eso hay que agregar Jamaica, las Bahamas y otras islas en las que ya se percibe cierta ansiedad por las posibles mutaciones, según informes periodísticos.  «Será una competencia dura para esos destinos», dijo a CNN Mauro Guillen, profesor de negocios en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania.

Hasta en la propia península de Florida los funcionarios y hoteleros temen que Miami sea vulnerable a la competencia, según un registró recientemente un blog del diario The Miami Herald.

En un documento emitido en junio, la Asociación Caribeña de Hoteles y Turismo dijo que «la mayor y más perturbadora piedra que caiga en 50 años en el estanque del Caribe será la apertura del viaje a Cuba para los estadounidenses». No obstante, fuentes de la organización dijeron a la prensa que también podría ocurrir que el mayor movimiento turístico hacia el área termine beneficiando a todos los destinos en forma combinada.