La hora del lujo llega a la hotelería de Lima

No es una novedad que el lujo se ha instalado en América Latina. Las grandes marcas han puesto hace tiempo el ojo en esta región. Al margen de México y Brasil  -que son los dos gigantes del área- países como Perú, Colombia y Chile, vienen siendo un mercado apetecible para las grandes compañías proveedoras de bienes y servicios de alta gama.

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De la mencionada triada de países andinos, Perú se destaca especialmente, y sobran razones para justificar ese liderazgo, ya que se trata de una economía que crece como ninguna otra en la región desde el año 2002, con pisos del 4% y techos de casi el 8% anual. Además, cuenta con una sociedad cada vez más cosmopolita, principalmente en su ciudad capital, que se ha consolidado como uno de los lugares con mejor gastronomía del planeta. Baste como prueba la reciente nominación de la prestigios revista inglesa “Restaurant” de “The World’s 50 Best Restaurants”,  en la que tres restaurants peruanos aparecen en esa dorada lista,  en la que brilla especialmente, “Central”, el restaurant de la nueva estrella de la gastronomía peruana, Virgilio Martínez.

El negocio hotelero ha acompañado a paso firme el auge de Perú y –especialmente- de mercados como Lima, los que si bien a un ritmo ligeramente menor que el de los gloriosos 6 a 8%, no paran de crecer.

Así como la llegada del Westin cambió la fisonomía del mercado hotelero limeño, muchas otras novedades se dieron en un mercado donde todavía la demanda puede por sobre una oferta que no para de incrementarse. Hilton, Novoltel, Atton, la renovación del Belmond Miraflores Park y el JW Marriott, la nueva torre del Swiss hotel, Courtyard,  entre otros, contribuyen a  dar una nueva imagen de una ciudad que comienza a ser no solo un destino de negocios ni de paso hacia el famosísimo Machu Pichu.

El panorama es alentador de modo tal que los inversores y desarrolladores siguen atentos las posibilidades de crecer o entrar en un negocio que está sólido. El problema es encontrar tierra disponible a precio razonable, lo que no es nada fácil, aunque bien es cierto que la escalada de precios pareciera haber encontrado, al menos por el momento, un aparente techo.

Si bien muchos desarrolladores están poniendo el ojo en el segmento selected services no solo en los distritos de San Isidro y Miraflores, también se destaca el cada vez más próximo desembarco de los hoteles de alta gama en la  otrora Ciudad de los Reyes.

Es que, sin duda, el lujo está llegando con fuerza a la oferta hotelera de Lima y será una realidad de los próximos años.

Al menos tres importantes proyectos, dos en Miraflores y uno en el megaproyecto del Cuartel San Martín comienzan a dar progresos que animan a pensar que antes del fin de esta década al menos dos hoteles de lujo estarán disponibles en la bella Lima.

Dos de ellos con marcas que más allá de las preferencias personales de los viajeros, se ubican claramente en lo que la industria reconoce como Luxury hotels. El tercero en discordia, bajo una marca que si bien algunos se resisten a admitirla como integrante de ese selecto portafolio de propiedades, la realidad del mercado, al menos en la región, la hace competir directamente con ese grupo de hoteles de alta gama.

Lo cierto es que antes de fines de esta década será muy difícil decidir a dónde ir a comer las dos o tres noches que típicamente se hospeda un viajero internacional en la ciudad de Lima. Además, será un lindo desafío seleccionar el hotel en el cual alojarse.

En menos de ocho años Lima ha dado un salto cualitativo como quizás ninguna otra ciudad capital de la región lo haya hecho ¡En buena hora!

El negocio hotelero de la región ha comenzado a madurar, otros mercados seguramente se subirán a esta ola y veremos procesos similares en muchos otros destinos de Sudamérica, tanto en algunos más consolidados como en otros que aún tienen mucho por hacer.

Bienvenido el desarrollo.