El diseño interior en los hoteles de las grandes cadenas internacionales

Desde hace ya varios años suena con fuerza una palabra dentro de la industria de la hospitalidad: “life-style”. Con ella, la idea es que el hotel  refleje el estilo de vida de huésped, para que éste se sienta cómodo y en sintonía con la cadena en la cual ha elegido alojarse. En definitiva, el objetivo es siempre lograr que el huésped tenga una experiencia memorable y placentera durante su estadía.

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Créditos Foto: "The Ritz-Carlton Hong Kong Level 103 Lobby" by WiNG - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_Ritz-Carlton_Hong_Kong_Level_103_Lobby.jpg#mediaviewer/File:The_Ritz-Carlton_Hong_Kong_Level_103_Lobby.jpg

En este sentido se está notando un cambio de paradigma en especial dentro de las grandes cadenas globales: mientras que en el pasado se basaban en estándares de diseño interior, hoy en día estas marcas cuentan con hoteles que difieren en este aspecto según en lugar en el cual se encuentren y teniendo en cuenta al público que apuntan. Para esto, lógicamente, la voz del cliente manda, de ahí la importancia de indagar acerca de sus gustos y expectativas para ofrecerle lo que él quiere, y no lo que a la marca le parece que debiera ofrecer.

En pocas palabras, si bien los viajeros aprecian la coherencia global que encuentran en una marca hotelera alrededor del mundo, también están esperando ser sorprendidos con detalles únicos en función del lugar en el cual se encuentren, es decir, particularidades vinculadas, por ejemplo, al diseño interior utilizando materiales autóctonos o en el menú del restaurante incorporando platos típicos, sin descuidar, lógicamente, los altos estándares en la atención y el servicio personalizado.

En definitiva, el diseño interior de un hotel no debiera basarse estrictamente en cuestiones estandarizadas, sino en priorizar los materiales típicos del lugar y convertir al lobby y otras zonas comunes en “pequeñas muestras” del país en donde se encuentra el hotel. No estoy diciendo que cada hotel se vuelva un camaleón, sino pensar en detalles que puedan destacarlo de otros aprovechando los recursos del lugar para que el viajero pueda vivenciar aunque sea mínimamente ese país incluso si no tiene la oportunidad de salir del hotel, algo muy frecuente entre los que viajamos en plan de negocios o para asistir a congresos.

Sin dudas, el diseño interior también debe contemplar aspectos fundamentales como accesibilidad para aquellas personas con problemas de motricidad, y la incorporación de soluciones tecnológicas que, lejos de ser un lujo, ya son parte de la vida cotidiana de muchas personas, televisores  LED con la más alta definición posible, y opciones para hacer el check-in a través de pantallas táctiles.

El reto consiste, entonces,  en la creación de un diseño universal que es económicamente conveniente, pero brindando pequeños toques locales, sin descuidar el nivel de atención y pensando, siempre, en satisfacer al huésped.