El etnoturismo, un recurso excepcional para el enriquecimiento cultural

El turismo étnico es una propuesta diferente que permite a los turistas conocer desde otra perspectiva las costumbres de los pueblos originarios que aún mantienen vivas sus raíces. En ese sentido, Sudamérica es una región extremadamente rica por la variedad cultural, arquitectónica y de tradiciones que siguen vigentes en los distintos países. Por ejemplo, en la provincia de Neuquén, Argentina,  existen más de 20 comunidades mapuches que reciben a los viajeros para que descubran su gastronomía, artesanías y música en un paisaje de ensueño.  Lo mismo sucede en Perú, ya que existen unos 70 grupos etnolingüísticos, como los quechuas, aymarás e indígenas amazónicos, entre otros, los cuales viven en zonas rurales de las regiones de sierra y selva.  Por caso, en Paraguay también hay actividades coordinadas por el gobierno para incentivar el nexo entre la cultura guaraní y los foráneos.

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En las peculiaridades de estos pueblos los viajeros de todo el mundo logran conocer su cultura, historia y condiciones socioeconómicas. De la misma manera, se potencia la curiosidad por experimentar una estadía diferente y la necesidad de salir por completo de su rutina. De la mano del etnoturismo, los turistas pueden compartir con los oriundos las actividades cotidianas de cría de animales, cultivos en la tierra y elaboración de artesanías o comidas, al tiempo que los pueblos originarios dan a conocer su idiosincrasia y obtienen ingresos por la comercialización de lo que ellos mismos producen.

Siempre con respecto por las costumbres de estas personas cuyos ancestros habitan estas tierras desde hace miles de años, no hay que confundir el turismo étnico con un show en el cual los aborígenes ofician como atractivo turístico, sino donde ellos mantienen sus tradiciones y culturas, y las dan a conocer proactivamente a quienes quieran aprender de ellos. Por eso, no hay que incentivar el avasallamiento hacia las tribus, ni la invasión a su cultura e historia.

Sin dudas, el etnoturismo es una tendencia mundial en la cual el turista busca mucho más que conocer un sitio nuevo o entretenerse: se trata de interesarse por pueblos que tienen formas de vivir de las comunidades indígenas y rurales y, por qué no, aprender de ellos. Por eso, los visitantes deben adaptarse al entorno y no al revés.

El turismo étnico está directamente relacionado con la revalorización de las culturas ancestrales. Por eso, para su desarrollo es necesario un rol activo del Estado y una actitud responsable por parte de los operadores turísticos y los hoteles que se instalan en estas zonas.