Brasil y la Copa del Mundo 2014

Entre la euforia de un nuevo Campeonato y el desafío de mejorar la situación de su economía.

por Arturo García Rosa              English    –    Portugués

El fantasma del '50 ya está en Brasil - Marca.com
El fantasma del ’50 ya está en Brasil – Marca.com

Los brasileños se aprestan a vivir “su año soñado”. La pasión por el futbol del pueblo brasileño es bien conocida, su afición, como pocas otras, no admite otra cosa que la obtención de “la copa”. Es que para cualquier brasileño el campeonato del mundo es algo que se inventó para que Brasil pueda revalidar cada cuatro años su supremacía mundial.

La historia demuestra que de los 19 Campeonatos jugados Brasil se ha quedado con 5 de ellos (Pentacampeão), la mejor performance hasta ahora. Sin embargo hay una gran deuda que saldar. La única vez que se jugó en su tierra (en 1950), ante la incredulidad de cientos de miles de fanáticos presentes en el estadio Maracaná (Rio de Janeiro), “la banda” de Uruguay, “la celeste” como la apodan “los charrúas”, se quedó con el campeonato  venciendo 2 a 1 y dejando mudo a todo un pueblo en una jornada que será recordada por siempre como el Maracanazo.

Este año el equipo brasileño y todo su pueblo tendrá la oportunidad soñada de revertir el fracaso de aquella tarde y convertir el próximo 13 de julio en un día de gloria para la escuadra verde-amarela

Sin embargo no todo las expectativas son halagüeñas.

Brasil se encuentra en un claro re-alentamiento de su economía. El propio IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas) publicó las cifras del último trimestre cerrado (julio-septiembre 2013) dando cuenta que el PBI se redujo en un 0.5%. En tanto las expectativas para el 2014 no se presentan sumamente alentadoras.

Según datos del gobierno la inflación prevista sería del 4.5%, pero analistas privados coinciden en que la misma rondará el 6% y posiblemente pudiera alcanzar el 6.5%. Y la inversión extranjera sigue sin llegar en la forma que el país necesita para revertir la situación de estancamiento que vive la economía.

Por el lado social la cuestión no aparece menos complicada. La fuerte deuda en este aspecto no solo es una cuenta pendiente por saldar sino que es una amenaza latente para el gobierno de Dilma Rousseff. Recordemos que el año pasado las manifestaciones sociales arreciaron aprovechando la exposición que brindaba la realización de la Copa Confederaciones de Fútbol, para facilitar su divulgación masiva no sólo en medios locales sino en los internacionales.

La Copa del Mundo será una terrible tentación para los movimientos populares, en especial para el MST (Movimiento sin Tierra), la más grande organización campesina del Brasil. El gobierno lo sabe y trabaja para cuidar el lucimiento del país ante los ojos del mundo, pero el resultado presenta un final abierto. Los brasileños son fanáticos del fútbol y especialmente de su escuadra nacional, pero son fanáticos en general y con un sentido nacional como pocos en Sudamérica y donde su población tiene un claro sentido que las cosas le pertenecen.

Estos movimientos populares se manifiestan altamente indignados con las asignaciones presupuestarias que el gobierno ha destinado a la realización de la Copa del Mundo y los hechos de corrupción que han tocado a las más altas esferas de gobierno.

La Copa del Mundo 2014 será la más costosa de la historia de los mundiales. Solo para la remodelación y construcción de los 12 estadios que se utilizarán se dispusieron de US$ 3,400 M. En tanto también es cuantiosa la inversión en infraestructura, incluida la remodelación de sus vetustos aeropuertos (con excepción de algunos pocos), mejoras en carreteras y transporte público, algunas de cuyas obras se sabe ya no estarán listas para la época del evento y 6 de los doce estadios presentan demoras que han desatado un conflicto entre la FIFA, el ente rector del fútbol mundial y el gobierno de Dilma Rousseff.

Finalmente el tema político. En octubre de este año Brasil tendrá elecciones para renovar el mandato presidencial. A pesar de la situación, Dilma da cuentas de ser una digna heredera de Lula, su impronta y actitud para enfrentar los problemas de corrupción y ponerse al frente de las tareas de rescate y ayuda de los desastres naturales que azotaron a Brasil en los últimos tiempos, le han ganado el apoyo de gran parte de la población. Los analistas políticos y encuestadores le están dando lo que sería un claro triunfo sobre sus principales contendiente hasta hoy, el actual senador Aecio Neves del PSDB y el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos del PSB.

A pesar de las sombras y los fantasmas de la situación económica y social, en el plano político pareciera que el camino estaría despejado para la actual presidente, Dilma Rousseff.

En el campo futbolístico, el recuerdo del ´50 inquieta las playas cariocas/brasileras. Aún cuando por “la ventana” como se acostumbra a mencionar en Sudamérica cuando algo ocurre medio forzado y/o con importante grado de ayuda de la diosa fortuna, Uruguay jugará el mundial 2014 merced a haber triunfado en un repechaje sobre Jordania. Como hace 64 años, la celeste llega sin ningún grado de favoritismo pero el el fantasma del ´50 merodea ya el campo del Maracaná.

31/01/2014

sahic.com