La fotografía, la ópera, el rugby y el drama del turismo en Agentina

Un amante de la fotografía, la ópera y el rugby que convirtió al Alvear en un hotel de lujo.

por Nuria Rebón – El Cronista, Buenos Aires – 11/11/2013

Foto El Cronista
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Arturo García Rosa preside HVS en Sudamérica, consultora con la cual asesora a inversores hoteleros en toda la región. El ejecutivo argentino está casado en terceras nupcias; tiene cuatro hijos propios y otros cuatro más de su actual mujer, además de dos nietos y uno más en camino. “En casa tenemos gato, perro, caballo y hasta un puerco espín. Nunca me había relacionado con animales… pero igual nuestra relación es bastante distante”, admite.
Desde chico ama la fotografía y la ópera. Creó el Centro de Estudios Fotográficos (CEF) y participó en muestras en el Centro Cultural Recoleta, entre otras actividades. Se declara amante de la ópera desde que vió, a los 11 años en un cinerama, Aída, de Verdi. “Me shockeó, descubrí algo nuevo que me impresionó. Hoy aprovecho los viajes por trabajo a Berlín o Nueva York para ver todas las óperas que puedo”, cuenta. También es un apasionado del rugby. “Jugué 11 años en GEBA, lo reconozco como parte de mi formación. En el rugby uno es un pequeño engranaje de un grupo. Eso me sirvió; cuando estuve al frente del Alvear era articulador de talentos”, destaca García Rosa. “Ahora mis nietos son mis nuevos hobbies, mis nuevas pasiones”, confiesa.
García Rosa, que se inició en turismo en 1978 como auditor de la cadena Aragón-Nogaró, fue el artífice de la conversión de un edificio en mal estado en el lujoso Alvear Hotel, al ser nombrado gerente general en 1983, cuando sólo era utilizado para eventos, al ser comprado por David Sutton y Mario Falak. “Su estado era deplorable y estaba en quiebra. Fue la primera vez que empecé a trabajar en una empresa no para ganar plata, sino para perder lo menos posible”, recuerda. Dejó las riendas del Alvear en 1994, cuando ya funcionaba a todo esplendor como hotel de lujo, para dedicarse a la consultoría en turismo.

El drama del Turismo en Argentina.

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Foto El Cronista

Tras nueve años de fuerte crecimiento, el turismo vive tiempos complicados en el país por “la inflación, el cepo al dólar y la falta de clima de negocios”, destaca Arturo García Rosa, presidente de la consultora hotelera HVS para Sudamérica, que asesora a inversores en el sector.

Para el ejecutivo, que de 1983 a 1994 fue gerente general del hotel Alvear, la salida pasa por controlar la inflación y desdoblar el tipo de cambio. “De 2002 a 2011 el turismo vivió un proceso brillante. Después del dramático diciembre de 2001, la Argentina halló en el turismo una de las herramientas de transformación y logró duplicar el arribo de extranjeros a 5,8 millones”, describe García Rosa en una entrevista a El Cronista.

–¿Qué afecta hoy al turismo?   –La crisis responde a tres claves: el proceso inflacionario, el cepo al dólar y la falta de clima de negocios, que afecta a los viajes corporativos. No sólo caen los turistas extranjeros; la inflación golpea a las empresas y la brecha entre ingresos y egresos se achica. Los hoteles de lujo están muy complicados, con 35% a 40% de ocupación. Los visitantes de países vecinos vienen con dólares, los cambian en el mercado informal y pagan en efectivo. No es bueno porque informaliza el negocio. Pero europeos y estadounidenses reservan con tarjeta, al oficial.

–¿Cree que habrá cambios?   –No creo que las cosas continúen como están, la sociedad quiere un cambio, esa es la sensación general de las elecciones. Al cepo al dólar se entró fácil, por la merma de divisas, pero es difícil salir. Si se deja sin efecto podría generar una disparada para comprar dólares. Con el cepo se castiga a quien invierte, el dólar se convierte en pesos al oficial, pero por la inflación debería ser a otro valor y no se pueden retirar dividendos. El dólar barato permite los viajes al exterior, pero los subsidia quien es castigado por la inflación.

–¿Cuál sería la salida al cepo?   Se necesita sincerar el dólar, la salida más a mano es desdoblar el mercado cambiario con un dólar turista. Van u$s 6.500 millones de sangría y vamos hacia u$s 8.000 a fin de año. Así se recompone la situación para los hoteles, afectados por el alza de costos. Parte de sus ingresos son en dólares, pero al oficial. Es difícil salir del cepo pero hay que hacerlo, como había que salir de la Convertibilidad en su momento. El tema es cuándo y cómo. Fijar un dólar turista a un valor razonable para el turismo y para atesorar, por debajo del paralelo. Si fluctuara libremente no estaría ni en $ 5,90 ni en $ 10. Si se regulariza seremos más competitivos. El turismo reacciona casi de inmediato; mueve divisas pero hoy muchas van al mercado informal.

–¿A dónde van los inversores?   Miran Brasil y México, después Chile, Perú y Colombia. Pero ya ni Venezuela ni la Argentina, que era atractiva hasta 2011, hasta que creció más la inflación y se fijó el cepo al dólar. Hoy los inversores son locales, porque producen en pesos que no pueden atesorar por la inflación. El negocio inmobiliario está complicado por el cepo y encuentran en la hotelería una variable posible. Los proyectos demoran dos o tres años y como el turismo reacciona rápido se lo ve como salida. Los tres y cuatro estrellas, para segmentos medios, en el interior tienen retornos interesantes. Aunque el mayor inversor hoy es Sutton, que compró el Marriott Plaza, una gran oportunidad. En condiciones normales su precio hubiese sido mucho más alto.

–¿Cómo está la rentabilidad?   Muy mal. Se produjo desocupación en silencio, los hoteles se desprendieron de personal como variable de ajuste. La presión del alza de salarios fue fuerte, mientras cayó la demanda con tarifas que no acompañan la suba de costos. La creciente devaluación acompaña más a la inflación, pero no recupera lo previo a este año.

–¿Cómo ve la economía?    El panorama no mejorará si no cambian los equipos técnicos. Se necesita también reponer la credibilidad, clave para la economía y los negocios. Hay déficit fiscal, pérdida de reservas, alta inflación, cepo al dólar, problemas para acceder a créditos, déficit de energía, en turismo… la veo complicada.

–¿Y al Ministerio de Turismo?   Hace muy buen trabajo en promoción, se adecuó a los cambios tecnológicos y está a la vanguardia, pero debe nadar en un mar complicado.

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