Turismo – Entre el relato oficial y el silencio privado

LADEVI – La Agencia de Viajes – 02/09/13

 

Foto La Nación - Ricardo Pristupluk
Foto La Nación – Ricardo Pristupluk

La intimación a LAN para que desocupe el hangar de Aeroparque amenaza con profundizar severamente una crisis que el turismo ha comenzado a recorrer desde hace ya tiempo.

El proceso inflacionario, el cepo al dólar y algunas otras medidas desacertadas enfriaron notablemente el clima de negocios en el país provocando el desacelere del negocio del turismo. El arribo de turistas cayó un 4,6% en el 2012 y un inquietante 13,5% a junio de 2013. Una situación totalmente a contramano de lo que ocurre en nuestros países vecinos.

A esta altura nos hemos acostumbrado a que el relato oficial se empeñe en sostener como progresos cuestiones cuya evidencia demuestran a las claras el proceso de retroceso en el que estamos inmersos.

La decisión con relación al mentado hangar aparece como una clara medida para boicotear la operación de LAN en Argentina y favorecer a una ineficiente compañía de bandera que no se encuentra en condiciones de competir con sus pares en condiciones de igualdad.

En la región sobran los ejemplos respecto de que hay otras formas de hacer las cosas. LAN, Avianca-Taca y Copa son buen ejemplo de ello. Chile, Perú, Colombia y Ecuador, entre otras, son economías que siguen creciendo, captando inversión extranjera, con turismo en auge, sin restricción a las importaciones y que no boicotean las operaciones dentro de su país de compañías como LAN.

La cuestión pone al sector en las puertas de una severa crisis donde el silencio del sector privado agiganta el relato oficial y desnuda algunas cuestiones que no son nuevas. “Necesitamos un sector privado fuerte, representativo e integrado” fue la consigna en el proceso de la restructuración de la única institución reconocida como interlocutora válida del sector público. Buenas intenciones que en momentos como éstos demuestran que no pasan de simples enunciados.

A la hora de actuar con rapidez y efectividad solo se hacen esfuerzos para “tomar conocimiento de la situación” y sobre todo evitar posturas que puedan perturbar el relato oficial. Poca cosa para un sector que tanto contribuye a ingresar lo que hoy escasea, divisas. Que dinamiza las economías regionales, hoy tan vapuleadas. Que es un gran generador de puestos de trabajo, los que hoy comienzan a verse amenazados. Que no utiliza ningún tipo de subsidios, los que han prosperado con dudosos resultados. Que está siempre al alcance del discurso cuando es útil y olvidado penosamente a la hora de resolver sus problemas.

El turismo está amenazado por una grave crisis cuyas consecuencias pueden ser impredecibles. No es hora de titubeos. No se trata de defender los intereses corporativos de una trasnacional que seguramente sabe como hacerlo por si sola, se trata de defender los intereses de miles y miles de pequeños y medianos emprendedores, de miles y miles de trabajadores, de miles y miles de personas que de una u otra manera se benefician de la transversalidad del turismo.

Una industria que necesita que quienes han acumulado poder para hacerlo hablen con claridad y defiendan los intereses del sector en su conjunto. Grandes y pequeños, argentinos o extranjeros, judíos o cristianos, de derecha o de izquierda, el turismo no reconoce esas distinciones.

Volver a callar luego de treinta años donde parecía que se había dado vuelta una página que nunca más volvería a leerse muestra una señal de decadencia.

El negocio del turismo en Argentina merece otro destino.